Elefante blanco

Pablo Trapero, director argentino consagrado internacionalmente con el largometraje Carancho, nos presenta su último trabajo, Elefante blanco, una historia sobre la amistad y la fe.

Julián (Ricardo Darín) y Nicolás (Jérémie Renier) son dos curas que tras sobrevivir a un intento de asesinato por parte del Ejército durante su trabajo en Centroamérica, se asientan en una barriada de Buenos Aires para desarrollar su apostolado y labor social.
Allí conocen a Luciana (Martina Gusman), con quien lucharán codo a codo contra la corrupción, mal endémico de la zona.

Su trabajo les enfrentará a la jerarquía eclesiástica y a los poderes gubernamentales y policiales al arriesgar su vida por defender su compromiso y lealtad hacia los vecinos del barrio.

Trío de ases
En esta cinta Pablo Trapero vuelve a contar con los protagonistas de su anterior filme, Carancho, Ricardo Darín y Martina Gusman, esposa del director.

Ricardo Darín aprueba con nota el reto interpretativo de meterse en la piel de un párroco sensato y racional que se da de bruces con la realidad y comienza a tener una crisis de fe. A su lado está un actor poco conocido para el gran público, que convierte su trabajo en una gran actuación. Me refiero a Jérémie Renier, uno de los grandes descubrimientos de la película. Completa el reparto la ya mencionada Martina Gusman, dando vida a una asistente social cuyas ideas se verán sacudidas por los acontecimientos.

Crisis de fe
Elefante blanco comienza como un documental que nos muestra la selva amazónica, con música de fondo, sin diálogos y tomas muy visuales. Es el punto de partida de una cinta que plantea varios debates, el más certero contra la Iglesia, mostrada como una institución impasible que no se acerca a los necesitados y ve los problemas desde la barrera.

Como ya he comentado antes, Julián es el cura sensato y racional que no se atreve a actuar, que sufre un torbellino en su interior, una rabia contenida que no es capaz de soltar. Su contrapunto en el padre Nicolás, más pasional e impulsivo, que se involucra en el conflicto de las disputas entre los narcotraficantes de La Villa.

Es inevitable hacer paralelismos con dos películas cuyo visionado es imprescindible: La misión y Ciudad de Dios. Más crudas y con un ambiente más realista que Elefante blanco, cuentan el punto de vista de los más necesitados, de cómo cada uno de los personajes es un eslabón importantísimo en la cadena.

En definitiva, Elefante blanco es una cinta que deja un sabor agridulce pero que no deja indiferente. Un reto interpretativo para los protagonistas del que salen victoriosos.

FICHA TÉCNICA
Director: Pablo Trapero
Guión: Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre y Pablo Trapero
Intérpretes: Ricardo Darín, Jérémie Renier, Martina Gusman
Distribuidora: Alta Films
Fecha de estreno: 13 de julio de 2012

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